jueves, septiembre 01, 2005

amiga

- No me conviene que te quedés callada... no te durmás por favor, todavía quedan muchas cosas por contar.
- No estoy dormida, ¿no te das cuenta de que yo nunca duermo? Quedate tranquila y comenzame a contar todo. Yo escucho, ¿listo?
- Bueno, listo. El cuento es que, en el sueño, yo estaba caminando entre muchísima gente muy rara. Si, yo estaba caminando, pero todos los demás caminaban hacia mi sur. Yo era la única que iba hacia el sur, ellos hacia el norte.
- Como nadando.
- ¿Nadando?
- En un río, contracorriente.
- Si, eso. Yo estaba nadando contracorriente en un río de gente, pero esta gente es muy rara, tienen muy poco pelo, sobre las cabezas y parecen estar siempre ocupados en oficios absurdos que nadie entiende. Como si la vida dependiera enteramente de eso. Bueno, pero luego te aparecés vos de repente y me decís que nos vayamos al río. Yo no se de que río me estás hablando pero no dudo en decrite que sí y salimos corriendo de la mano por entre la gente, esquivándolos como si fueran árboles en un bosque, evitando que nos miren o nos sigan. Luego, cuando llegamos al río, vos te tirás y comenzás a nadar como defín mientras yo te miro con evidia porque yo le tengo miendo a las aguas oscuras y sé que no puedo saltar. Te sumergís, saltás del agua y caés rápidamente, clavando. Yo miro mis aletas y me doy cuanta de que son diferentes de las tuyas, son muy delgadas, no son aplanadas sino redondas, sin las membranas que te hacen tan fácil el nado. Me asusta tanto eso que me pongo a llorar, como un niño chiquito, porque esas aletas se parecen a las de los monstruos esos en los que te conté que estaba nadando. Vos no te das cuenta porque estás nadando muy lejos de la orilla donde yo estoy, estas disfrutando de lo lindo del agua que te rodea, ignorándome, alejándote de mí.
Finalmente yo dejo de llorar y la soledad hace que yo me devuelva a donde los mostruos están reunidos, corriendo por sus vidas hacia un falso norte.
- Es un sueño muy triste, ¿sabes porque lo soñaste?
- No, me parece que es sólo una de esas estupideces que uno a veces sueña, que no tiene razón de ser.
- Mmmm...¿y sabes quién esta afuera de la habitación?
- Si, son mis papás que están por venir a darme las buenas noches.

- ¿Con quién estás hablando, Katty?
- Con mi amiga Mahglky, mamá. La que te dije que se iba a quedar a dormir hoy.
- Katty, aquí no hay nadie, ¿te volviste loca?
- Si esta aquí al lado mío, mam... Te juro que estaba aquí, me estaba escuchando desde hace un rato largo.
- Seguro era un sueño, Katty. Duérmete ya que es muy tarde. Buenas noches mija.

- Mahglky, ¿dónde estas?
- Aquí a tu lado, ¿ya se fue?
- Si. ¿Porque te escondiste? Me hiciste quedar como una loca.
- ¿No te diste cuenta? Esa era igual al monstruo que describiste en tu sueño.

miércoles, agosto 10, 2005

relámpago


Parido instantáneamente por las nubes que tanto se odiaban, pasa a través de ellas con toda su furia, ilumina cada pequeña gota de agua que las conforman, crea al cielo que lo contiene, crece, se une con todos sus hermanos cercanos y se precipita en el fondo de los cielos, en este suelo que nos compone y nos arropa. Y damos gracias de que por fin, despues de tan corta eternidad, haya muerto.

lunes, agosto 01, 2005

por la noche

No estoy seguro de porqué estoy tan nervioso, se que no hay razones para eso, pero es imposible evitarlo. No me siento realmente solo. Creo que es por que tengo la necesidad de temerle a algo luego de un rato de estar solo en la oscuridad. Es una necesidad creadora. Si, es eso; cuando estoy solo mi mente no puede evitar crear algún personaje terrorífico que está al acecho, buscando víctimas perfectas como yo, que soy tan extrañamente susceptible al miedo. Y se que estos personajes se alimentan precisamente, de eso, del miedo, de mi miedo. Se vuelven cada vez más fuertes si alcanzan a ver alguna expresión de terror en mi rostro, algún signo de que estoy comenzando a temblar u ocultar mi cuerpo de su presencia.

Esta vez no es diferente. No puedo evitar querer salir corriendo de este cuarto. Creo que el monstruo que inconcientemente creé ahora es mucho más fuerte que los anteriores, esta vez lo siento muy cerca, es casi real. Ni siquiera la música a todo el volumen que da el discman puede evitar que sienta que esta vez el monstruo obtendrá lo que busca. Esto es el colmo: creo que la perra nota su presencia, no hay otra razón para que esté gruñéndole al aire que está detrás de mí. Un momento. Realmente es extraño, casi maravilloso. Nunca creí que la fuerza de mi inconciente fuera tan grande, es un potencial inexplorado en mí. Estoy comenzando a creer que puedo sacarle mucho provecho a este don; si puedo hacer que otros vean o noten mis invenciones inconcientes y logro controlarlas a mi antojo podría lograr muchas cosas. Podría obtener fama y dinero derrotándolos ficticiamente y echándolos de ciudades pequeñas a las que los monstruos atacarían bajo mi control. Podría salvar a lindas mujeres de ser ultrajadas por estos horrendos personajes y ganar puntos con ellas. Podría ser el héroe más grande de todos los tiempos, resonaría mi nombre hasta los últimos confines del mundo, sería el más grande de todos los personajes de la historia. Solo hay un problema en eso: tendría que dejar de temerles, y eso no me perece nada fácil. Primero porque cada uno de estos espectros esta hecho a mi medida, es decir, a la medida de mi miedo, son cosas que realmente me asustan como brujas, duendes, fantasmas, la pata sola, y otros menos convencionales como monstruos con formas muy diferentes a las que los hombres conocemos en la naturaleza o combinaciones de los monstruos convencionales, algo así como brujendes o el fantasma solo. Segundo, porque la falta de mi miedo perjudicaría fuertemente las capacidades terroríficas de estas criaturas, casi mascotas mías. Me temo que me toca seguir esperando a que me venza el sueño y logre escapar de esta realidad aterradora en la que yo mismo me he encerrado. Aunque, pensándolo bien, si me duermo ahora, estos desgraciados pegostes chupamiedo se irían conmigo a mis sueños y me harían la vida imposible ahí. Ay no, me espera una larga noche.

viernes, julio 29, 2005

salvación

Estamos hechos de dinosaurios,
de abrumadores seres del pasado
que camminan con nuestros pasos,
que sobreviven en nuestros ojos,
absortos en la inmensidad.

Estamos hechos de todo lo que ha muerto,
de ese material nítido y glorioso
que es soluble en el tiempo,
que nos hace soluble en la eternidad
y nos regala un vistazo a lo que víene a contra luz.

Pero no somos lo mismo de antes,
ya no es el mismo sol.
Este sol se apaga,
se consume con el tiempo y sin piedad.
Este sol no es el que soñamos;
no es el único ni el más grande,
es apenas un reflejo de nuestra salvación.

hambre

hambre:
ganas de saltar sobre la presa,
de morder,
de matar,
de tragar,
la necesidad del fin de algo
para aplazar mi fin;

hambre:
ganas de temer,
de sentir el terror que se exuda por los poros,
de correr,
de huir;

hambre:
insaciables ganas de beber,
de enloquecer mis sentidos,
de no sentir,
de sentir demasiado;

hambre:
ganas de plazmar,
de explotar,
de ceder,
ganas de ya no sentir más hambre;

hambre:
destrucción,
batalla sin fin,
hombre,
hambre,
sangre...

domingo, julio 24, 2005

broma

Esta mirando distraídamente a una mujer de vestido azul, muy llamativo, que pasa cerca del andén donde él está sentado esperando, cuando se le acerca una muchacha de unos quince años y le dice que lo necesitan al teléfono: un teléfono público muy lejos de su casa. Él voltea a mirar a su amigo con cara de desconcierto y éste le devuelve una expresión similar. Va hasta el teléfono, toma la bocina y comienza a hablar. Luego de un rato vuelve donde su amigo sin mucha convicción y este le pregunta impaciente quién era. Simula desdén y le contesta que no era nadie, que se habían equivocado. Esta respuesta no satisface en nada a su amigo, que sigue insistiendo con la misma pregunta y otras parecidas. Luego, cansado y aburrido, éste último deja de indagar y se limita a esperar que su amigo le confiese voluntariamente qué fue lo que realmente ocurrió.

Toda la noche se queda muy callado y pensativo y, ya que en él esto no es nada normal, sus compañeros de juerga no dejan de interrogarlo acerca de lo que le ocurre, pero al no obtener nunca una buena respuesta, optan por dejarlo en paz y seguir bebiendo y drogándose en medio de la música a todo volumen y la oscuridad del cuarto.

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- Hola, ¿como estás?
- ¿Quién es?
- ¿No me reconoces?
- No. ¿Quién es?
- Soy la de siempre.
- No entiendo.
- Ay, por favor, si me has estado pensando todo el día.
- ¿De qué estás hablando? Ni siquiera te conozco. Se me ocurre que sos sólo una de esas bromistas desocupadas que se la pasa haciendo chanzas por teléfono.
- Si es así, ¿cómo sabría que tu nombre es Darío?
-
- ¿Qué pasó? ¿Estas sorprendido?
- ¿Quién es? ¿Cómo supiste que estaba aquí?
- Lo se todo, idiota.
- Esto es una estupidez, voy a colgar.
- Incluso que hoy, esta noche, morirás antes de las dos.
- ¿Cómo?
- Lo que oíste.
- ¿Es una amenaza?
- Es la realidad, ¿no estas contento? Ha sido tu deseo durante todo el día.
- Mentira. ¿Quién putas habla?
- Soy el único personaje capaz de conocer tu muerte de antemano.
- Esto es sólo una estúpida broma. (- Esto es sólo una estúpida broma).
- ¿Qué dijiste? (- ¿Qué dijiste?)
- ¡¡¿Qué está pasando, maldita sea?!! (- ¿Qué está pasando, maldita sea?)
- ¡¡Esto es una locura!! (- Esto es una locura).
- ¿Qué pasa? ¿no reconoces tus propios pensamientos en la voz de otra persona? Se quien eres, donde vives, como vives, conozco tus sueños, tus gestos, tus más íntimos pensamientos, incluso se hasta de los que tu ni siquiera tienes conciencia. Soy más que tu conciencia. Soy tu castigo, tu verdugo, tu juez y tu recompensa. Soy todo lo que hay en el fin y más allá. Soy, resumiendo, el destino de todos, absolutamente todos los que viven y vivirán. Oscuridad para algunos, luz para otros. Soy la que te espera con los brazos abiertos al final de todos los caminos que recorrerás. Espero que disfrutes tus últimas horas porque no son muchas. Yo te recomendaría una de esas pastas festivas que haz estado tomando para lidiar con el olvido de quienes te amaron, claro esta, si no quieres esperar mi llegada con tus cinco sentidos bien puestos. Recuer…

Cuelga. Ya no quiere escuchar más. Está realmente asustado. Quiere correr.

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Se para decidido a irse, pero sus acompañantes no están dispuestos a dejarlo. Lucha por soltarse de los torpes bodrios de vómito y babas, pero estos tienen fuerza, la fuerza de quien no siente nada. Logra soltarse y sale rápidamente, comienza a correr. No sabe para donde. Siente que está drogado, que está alucinando, aunque sabe que no tomó absolutamente nada en la fiesta. Es como si una droga mucho mas potente se hubiera escurrido entre sus venas y ahora hiciera efecto. Cada edificio parece amenazante, con vida propia y con hambre, cada edificio quiere comérselo, tragárselo de un solo bocado. Las calles son muy pequeñas para el miedo que siente.

De pronto el mundo comienza a dar vueltas, repentina y desordenadamente. Vueltas y más vueltas hasta la embriaguez. Luego el cielo, calmado y reluciente en todo su esplendor. El cielo es calma y él lo entiende. El dolor es grande pero no hay ganas de quejarse. Solo lo acompaña el miedo, el más grande que jamás pudo sentir. Y un rostro amable de talvez la persona que lo había llamado unas horas antes a decirle estupideces.

martes, julio 12, 2005

personaje

Siento que estos pensamientos están siendo escritos en algún lado, que no me pertenecen, que es un mundo ajeno el que vivo, ajeno a mi posible vida, a los deseos que están albergados en mi alma. Tengo una seguridad infinita de que no estoy nunca sola y que estas paredes están cubiertas de ojos... mmmm... no, de... son sólo dos, sólo dos ojos los que observan mis movimientos, como conociéndolos de antemano. Estoy asustada, parece que se metió en mis sueños, que tambien los controla, los obeserva como dictando cada suceso inverosimil que en ellos ocurre... No se cuanto tiempo pueda seguir con esto. Me temo que eso también depende totalmente de él... Ay Dios...

jueves, julio 07, 2005

primera vez

Subió al tren totalmente asombrado de que gente como él hubiera hecho realidad tan increíble maravilla de la tecnología. Sostuvo fuertemente su equipaje mientras su mamá subía las escalinatas y luego se lo entregó para poder moverse con más facilidad por todos los rincones del artefacto, sin perder detalle alguno. Luego se sentó en la silla que le correspondía y juiciosamente esperó a que el motor de vapor comenzara a mover los vagones precedentes. Su excitación llegó al máximo cuando esto ocurrió y estuvo a punto de salir por la ventana para ver cómo se realizaba el proceso de aceleración. El regaño de su mamá lo mantuvo quieto por un buen rato, en el que se sintió realmente aburrido, pero después se paró en su asiento y salió por la ventana de un salto. Tenía la completa seguridad de que no caería. Comenzó a seguir al tren muy de cerca, volando bajo, pegado a las ventanillas de los pasajeros. Vio que su mamá no había notado su ausencia y se alegró de no recibir regaños por su intrépida hazaña. Comenzó entonces a volar más alto, por encima de los vagones del tren, divisando las líneas hasta donde estas se perdían en la lejanía, sintiendo el aire que chocaba contra su cuerpo, colocándose por delante de la máquina, como retándola a ir más a prisa, sintiéndose hermano de la misma, hijo de su misma naturaleza, con la misma fuente de poder. Voló alto por última vez y despegó una pluma de un ave que iba pasando desprevenida, para luego caer suavemente en los brazos de su mamá que ahora abandonaba el artefacto que tan fielmente había seguido su recorrido. Conciente ya de lo que ocurría, sonrió y se aferró fuertemente al cuello de ella. Claro, sin soltar la pluma.

entre dioses

Él mismo se impuso el gobierno de las tierras que los hombres, tan sanas criaturas, habitarían. Él mismo se encargó de inculcarles a ellos la grata, divina sabiduría que crédulamente los salvaría. Con sus propios ojos los vio crecer en actitud, multiplicar su descendencia, corromperla y destruirla. Él mismo, sin presiones diferentes a la del fracaso, concretó su despido de tan alto cargo y se marchó llorando mares congelados que ahora rondan al sol como único vestigio perceptible de su incompleta grandeza.