amiga
- No estoy dormida, ¿no te das cuenta de que yo nunca duermo? Quedate tranquila y comenzame a contar todo. Yo escucho, ¿listo?
- Bueno, listo. El cuento es que, en el sueño, yo estaba caminando entre muchísima gente muy rara. Si, yo estaba caminando, pero todos los demás caminaban hacia mi sur. Yo era la única que iba hacia el sur, ellos hacia el norte.
- Como nadando.
- ¿Nadando?
- En un río, contracorriente.
- Si, eso. Yo estaba nadando contracorriente en un río de gente, pero esta gente es muy rara, tienen muy poco pelo, sobre las cabezas y parecen estar siempre ocupados en oficios absurdos que nadie entiende. Como si la vida dependiera enteramente de eso. Bueno, pero luego te aparecés vos de repente y me decís que nos vayamos al río. Yo no se de que río me estás hablando pero no dudo en decrite que sí y salimos corriendo de la mano por entre la gente, esquivándolos como si fueran árboles en un bosque, evitando que nos miren o nos sigan. Luego, cuando llegamos al río, vos te tirás y comenzás a nadar como defín mientras yo te miro con evidia porque yo le tengo miendo a las aguas oscuras y sé que no puedo saltar. Te sumergís, saltás del agua y caés rápidamente, clavando. Yo miro mis aletas y me doy cuanta de que son diferentes de las tuyas, son muy delgadas, no son aplanadas sino redondas, sin las membranas que te hacen tan fácil el nado. Me asusta tanto eso que me pongo a llorar, como un niño chiquito, porque esas aletas se parecen a las de los monstruos esos en los que te conté que estaba nadando. Vos no te das cuenta porque estás nadando muy lejos de la orilla donde yo estoy, estas disfrutando de lo lindo del agua que te rodea, ignorándome, alejándote de mí.
Finalmente yo dejo de llorar y la soledad hace que yo me devuelva a donde los mostruos están reunidos, corriendo por sus vidas hacia un falso norte.
- Es un sueño muy triste, ¿sabes porque lo soñaste?
- No, me parece que es sólo una de esas estupideces que uno a veces sueña, que no tiene razón de ser.
- Mmmm...¿y sabes quién esta afuera de la habitación?
- Si, son mis papás que están por venir a darme las buenas noches.
- ¿Con quién estás hablando, Katty?
- Con mi amiga Mahglky, mamá. La que te dije que se iba a quedar a dormir hoy.
- Katty, aquí no hay nadie, ¿te volviste loca?
- Si esta aquí al lado mío, mam... Te juro que estaba aquí, me estaba escuchando desde hace un rato largo.
- Seguro era un sueño, Katty. Duérmete ya que es muy tarde. Buenas noches mija.
- Mahglky, ¿dónde estas?
- Aquí a tu lado, ¿ya se fue?
- Si. ¿Porque te escondiste? Me hiciste quedar como una loca.
- ¿No te diste cuenta? Esa era igual al monstruo que describiste en tu sueño.


